Nov 23 2007
Death Machine

En mi reciente escapada a Londres, tuve la oportunidad de visitar el London Science Museum, donde pude ver en directo cosas tan curiosas como la máquina analítica de Babbage o el que es considerado el primer minicomputador comercial, el PDP-8, pero fue otra máquina con un propósito bien distinto la que mas me llamó la atención: la máquina de eutanasia del doctor Philip Nitschke, también conocido como ‘Dr Death’.
Este doctor australiano es el fundador del grupo pro-eutanasia Exit, con el cual ha liderado campañas que incluso llegaron a conseguir la legalización de la eutanasia en el territorio norte de Australia durante unos meses, antes de que el gobierno federal la revocara. Durante este corto periodo de tiempo, el Dr. Nitschke ayudó a cuatro personas a acabar con su vida mediante esta curiosa a la vez que macabra ‘Death Machine’. Como se puede ver en la foto (haz click para ampliarla), el invento está compuesto por un portatil Toshiba (peor publicidad imposible!) conectado a un sistema de bombas y jeringuillas que tienen como objetivo final el inyectar una dosis letal de Nembutal al paciente. El procedimiento es sencillo: se le coloca la jeringuilla al paciente en el brazo y se situa el ordenador a su lado. El ordenador le pregunta al paciente en dos ocasiones consecutivas si comprende las consecuencias de lo que va a suceder a continuación. Tras formular la pregunta por tercera vez, el paciente debe pulsar la barra espaciadora como confirmación final de su deseo de morir, y a partir de ese momento tan solo restan 15 segundos para la consecución del objetivo.
Puedo asegurar que ver la máquina en vivo no te deja indiferente, cuanto menos produce cierta sensación de “inquietud”. Respecto a este tema yo tengo una opinión clara: mi vida me pertenece única y exclusivamente a mí, y por tanto tengo todo el derecho del mundo a terminar con ella cuando así lo decida, pero tampoco me terminan de convencer los “adalides” de estas causas como el Dr. Nitschke, máxime cuando de paso hacen caja vendiendo manuales sobre el tema (mejor no pongo el enlace a su libro, que hay mucho descerebrado suelto por google). Con cosas como estas se confirma que en muchas ocasiones la realidad supera a la ficción…
